martes, 8 de enero de 2008

Porque se hacen pis los niños en la cama

Nuestros hijos son más vulnerables por la noche, cuando se separan de las personas que les dan seguridad. Una vez descartados los problemas físicos si el pequeño se hace pipí en la cama conviene atajar el síntoma con consejos de los especialistas en psicología como los que adelantamos en ésta guía.

Gonzalo tiene cinco años y desde hace un tiempo se orina en la cama, como cuando era más pequeño. Aparece por la noche en la habitación de los padres, empapado y llorando. Hace ocho meses nació María, su hermana. Al principio, parecía que Gonzalo la quería mucho, pero sus padres piensan que quizá se hace pis como un bebé, para imitarla. Y están en lo cierto.

Gracias a esta comprensión del conflicto, el problema dura únicamente el tiempo que precisa Gonzalo para volver a sentirse seguro con sus padres y comprobar que la recién nacida no amenaza el lugar que ocupa en los corazones de sus progenitores. Situaciones como la de Gonzalo producen cierto malestar en la familia y provocan preguntas como: ¿qué le pasa?, ¿está intentando expresar un malestar que no puede manifestar de otro modo?, ¿se trata de un modo de pedir auxilio?, ¿podría ser una una manera de provocar?

DESCARGAR TENSIONES

Si más allá de los cuatro años el niño sigue mojando la cama o si vuelve a hacerlo después de que ya lo hubiera controlado y una vez descartado cualquier problema físico (una infección, por ejemplo), conviene pensar que con este síntoma (al que se denomina enuresis) está mostrando un conflicto psicológico que le desborda. Lo más probable es que la razón subyacente tenga un componente ansioso, que puede tardar tiempo en evidenciarse.

El caso de Gonzalo es bastante claro, pero no siempre es así. Por ejemplo, Alicia tiene cinco años y siente la presión de comportarse como una niña mayor. Cuando su madre la deja en el colegio se queda tranquila, jamás protesta. Sin embargo, por la noche, cuando se duerme y se relaja, ese control que ha mantenido durante el día se viene abajo y moja la cama. Hacerse pis en la cama proporciona placer, ya que supone la descarga de una tensión interna que no sabe resolver de otro modo.

Los impulsos que pueden renpresentar están asociados, por lo general, a afectos agresivos, porque pueden percibir el hacerse pis encima como un modo de estropear cosas. Por eso son capaces de orinar también en una alfombra o en cualquier otro sitio, a modo de protesta. Esto es lo que hizo Elena (de cuatro años) cuando su madre le dijo que se iba unos días fuera con su padre. Durante esa ausencia, una amiga la recogería del colegio y cuidaría de ella hasta que regresaran. Antes de marcharse, irían al zoo, algo que no sucedió porque los preparativos del viaje impidieron llevar a cabo el acuerdo pactado con Elena.

El domingo por la tarde, mientras veía dibujos animados, descubrió la bolsa de viaje de su madre medio abierta. La abrió del todo, sacó lo que había dentro e hizo pis en su interior. Luego gritó: “¡Estoy haciendo pis!”. Su madre llegó corriendo y se encontró el desaguisado. Elena le había obligado a experimentar en primera persona lo que significa sentir que no te tratan bien.

Otro sentido de hacerse pis es el de entregarse pasivamente y dejarse llevar, renunciar a lo conseguido. Es decir, volver a ser un bebé porque algún acontecimiento le perturba demasiado. Cualquier cambio en la rutina, como irse de vacaciones, una breve separación de los padres, una mudanza o una tensión en casa, puede provocar un nerviosismo que haga perder al niño una capacidad adquirida, como la del control de esfínteres.

Se trata de una respuesta a una situación de estrés, que devuelve a las criaturas a momentos anteriores, cuando se dejaban llevar en brazos y tenían asegurado el amor de sus padres. Durante la noche, los niños se sienten más vulnerables. No es una casualidad que usemos la expresión “caer dormidos”, ya que se dejan ir y se separan de las figuras que les dan seguridad. Es habitual que los padres se quejen de que el niño alarga el momento de acostarse, pidiendo un último beso, un vaso de agua, etc., lo que muestra la dificultad que tiene para separarse de sus progenitores.

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